Hoy soy amiga de la soledad, puede que sea extraño y raro pero no sé, nos comprendemos, las dos deseamos las mismas cosas.
¿Sabes? cuando me dejaste empecé a salir, empezaba a beber por la mañana y acababa a las... bueno, nunca acababa. Iba al mismo bar cada noche y me sentaba en un sillón rojo viejo del fondo, al lado del reproductor de música en el que solo sonaba música house, me sentaba allí con una copa de ron que se iba rellenando cada diez minutos. Me tiraba horas allí, viendo entrar y salir a la gente, viendo como reían y se besaban en mi cara, puede que llorara en más de una ocasión o puede que no, la verdad es que lo tengo un poco borroso. Me levantaba cada mañana con ojeras y el pelo despeinado(te hubieses reído, estoy segura), iba al baño y me miraba en el espejo, me lavaba la cara y me decía a mi misma que hoy sería un nuevo día, un gran día para empezar de nuevo, ¿No crees? Y así con la cabeza dándome vueltas me sentaba al sofá y cogía la manta que te dejaste, la iba desfilando, poco a poco, cada día. Así pasaban las horas, sin comer, sin coger el teléfono que sonaba una y otra vez, sin abrir la puerta, hasta que me ponía tu chándal viejo y me iba al bar y me sentaba al sillón rojo. Puede que pienses que estoy loca, pero no pasa nada, porque probablemente lo este, pero ten en cuenta que eras todo lo que pensaba a cada hora, a cada minuto, a cada segundo y milisegundo. Quizás haya desperdiciado meses así, horas vacías de soledad. Pero ahora solo deseo que estés bien y que todo lo que hagas te salga lo mejor posible, y que te quiero y que probablemente siempre te quiera. Yo seguiré aquí, al fondo de este bar, con tu chándal viejo, mi copa de ron, y mi sillón rojo.
Besos,
Clara

Cap comentari :
Publica un comentari a l'entrada