Recuerdas cuando eras pequeña y creías en los cuentos de hadas, fantaseabas sobre como seria tu vida, con un vestido blanco y tu príncipe azul llevándote a su castillo sobre las colinas, por la noche abrias la ventana, te echabas en la cama cerrabas los ojos y soñabas en que PiterPan entrara por la ventana i te llevara volando hacia Nuncajamas y sin darte cuenta te abandonabas a tu fe. Los Reyes Magos, el ratoncito Pérez, el príncipe azul estaban tan cerca que los saboreabas, pero vas creciendo y un día abres los ojos y los cuentos de hadas han volado. La mayoría de la gente acude a aquellos en quien confía. La cuestión es que es difícil dejar que los cuentos de hadas desaparezcan, a casi todo el mundo le queda una mínima esperanza de que un día abrirá los ojos y vera que se han hecho realidad.
Cuando el día llega a su fin la esperanza es un misterio, aparece cuando menos te lo esperas, es como si un día te dieras cuenta que los cuentos no son exactamente como habías soñado, el castillo puede que no sea un castillo encima de una colina, que te das cuenta que no es tan importante eso de ser felices para siempre, ha veces solo basta con ser felices en el momento. A veces muy de vez en cuando la gente puede darte una gran sorpresa, de vez en cuando la gente te deja sin respiración.
Sílvia Pujolras
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