7 d’abril del 2014

Dar la vuelta al mundo y abrazarte por la espalda

Que si era sin ti, también era, pero yo no estaba del todo. Y cuando te veía, las palabras se disolvían. Algo había en estar contigo, que hacía magia, y desaparecía el mundo. Se esfumaba todo, mientras yo inventaba estrellas fugaces a las que pedía que siempre estuvieses conmigo. Supongo que nunca supe explicar mejor la felicidad que describiendo tu sonrisa.
La gente no lo entenderá jamás, porque ...ellos no te han visto llorar nunca. No te han visto abrazarme con uno de esos abrazos de película que duran el tiempo que seguimos recordándolos, a veces, toda la vida. Y lo peor fue que te hice rutina, y cuando no estabas tenía ojeras, como si no pudiese dormir hasta encontrarte. Quizá por eso de que para soñar, hay que estar dormido, pero tú eras como un sueño, y se me había olvidado la teoría.

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